Las Bostonianas
Las Bostonianas —Me harÃa muy feliz saberlo… después de haberle dado en secreto su dirección. —Una sonrisa de infinita mansedumbre iluminó el rostro de la señorita Birdseye, quien después añadió—: Bueno, me imagino que esa será su suerte. Ella ya ha logrado convencer a muchos. Yo permanecerÃa en silencio si eso ocurriera. SÃ, tengo la seguridad de que ella logrará convertirlo.
—Se lo haré saber tan pronto como ella lo consiga —dijo Basil Ransom—. Mire, aquà está ya el tranvÃa.
—Creo en que la verdad terminará por triunfar. No le diré nada a nadie. —Y permitió que el joven la ayudara a subir al vehÃculo, detenido ahora en la esquina.
—Espero poder verla de nuevo —dijo él mientras se despedÃan.
—Estoy siempre moviéndome por las calles de Boston. —Y mientras él la levantaba casi en vilo para depositarla en la plataforma de aquel recinto rectangular, ella se volvió hacia él y le dijo:
—¡La muchacha influirá en usted! Si ese ha de ser su secreto, lo mantendré.