Las Bostonianas
Las Bostonianas —No puede usted pasar —dijo el policÃa, secamente.
—Me gustarÃa saber por qué no puedo pasar. Soy reportero de The Vesper.
—No puede usted entrar, no me importa de dónde venga. Tampoco a este señor le he permitido pasar —añadió el policÃa cordialmente, como para que la exclusión del señor Pardon resultara menos irritante.
—¡Cómo! ¡No es posible que no le hayan dejado entrar! —dijo el señor Pardon mirando a Ransom con asombro.
—Tal vez hubieran debido dejarlo pasar; pero no ha sido asà —dijo el policÃa con socarronerÃa.
—¡Cielo santo! —dijo entre jadeos el señor Pardon—. Estaba seguro desde el principio de que la señorita Chancellor no harÃa sino confundirlo todo. ¿Dónde está el señor Filer? —añadió ansiosamente, dirigiéndose aparentemente a uno y a otro de los presentes, o a ambos.
—Me imagino que estará en la puerta, haciendo las cuentas —dijo el policÃa.
—Tendrá que devolver el dinero si no se arregla esto pronto.
—Tal vez tenga que hacerlo. Si viene lo dejaré entrar, pero solo a él. Ya ha salido al escenario… —añadió el policÃa sin mostrar ninguna emoción.