Las Bostonianas
Las Bostonianas —¿Qué diablos es lo que hacen en el camerino? ¡La cosa ya no está para jueguecitos!
—¿No ha salido al escenario todavÃa? —preguntó el policÃa.
—No es la señorita Tarrant —dijo Ransom, como si supiera todo lo que ocurrÃa.
En un momento pudo descubrir que aquel hombre era el señor Filer, el empresario de Olive Chancellor; e inmediatamente se le ocurrió que aquel personaje debÃa estar prevenido contra él por su prima y tratarÃa indudablemente de impedirle la entrada, haciéndolo responsable, a él o a su influencia, de la inexplicable demora de Verena. Sin embargo el señor Filer solo lo miró, y, con gran sorpresa de Ransom, pareció no tener ninguna idea de su identidad; lo que implicaba que la señorita Chancellor habÃa considerado más discreto no hablarle a nadie de él, con la única excepción del policÃa.
—¿Al escenario? Es ese asno que tiene por padre el que está en el escenario —gritó el señor Filer, con la mano en el pomo de la puerta, a la cual el policÃa le habÃa permitido aproximarse.
—¿Está preguntando si hay un doctor entre el público? —preguntó el policÃa desapasionadamente.
—¡Usted va a ser la clase de doctor que él va a necesitar si no logra que aparezca la muchacha! ¿No me querrá decir que siguen encerradas? Pero ¿qué es lo que les pasa?