Las Bostonianas
Las Bostonianas —Se han encerrado con llave —dijo el policÃa, mientras el señor Filer descargaba sobre la puerta una andanada de golpes secos, a la vez que movÃa el pomo con todas sus fuerzas.
—Si la puerta estaba cerrada con llave, ¿qué sentido tenÃa que se apostara usted aquÃ? —preguntó Ransom.
—Precisamente para que no pudiera usted hacer eso. —Y el policÃa señaló al señor Filer.
—Como puede ver, su intervención no ha servido de nada.
—No lo sé; ella tiene que salir aún.
Mientras tanto el señor Filer continuaba golpeando la puerta, exigiendo que se le admitiera de inmediato y preguntando si se proponÃan que el público destroza el teatro. Otra oleada de aplausos habÃa estallado ante las disculpas o alguna solemne petición de paciencia dirigida por Selah Tarrant; esto amortiguó el sonido de la voz del agente, asà como las confusas voces procedentes del camerino. Durante un minuto no se oyó nada claro; la puerta permaneció cerrada. Matthias Pardon reapareció en el vestÃbulo.
—Le ha dicho al público que la muchacha se encuentra un poco débil… por la tensión nerviosa. Que aparecerá dentro de unos tres minutos.