Las Bostonianas
Las Bostonianas Ese anuncio fue la contribución del señor Pardon a la crisis; añadió que aquella multitud era encantadora, que era el verdadero público de Boston; habían acogido las palabras del padre con la mejor disposición.
—También aquí dentro hay un público encantador, verdadera gente de Boston, según me parece —gritó el señor Filer, golpeando con mayor vehemencia en ese momento—. He tenido que lidiar con prima donnas, me las he visto con fenómenos de la naturaleza, pero nunca había conocido nada semejante. Tengan presente lo que les digo, señoras; si no me dejan entrar derribaré la puerta.
—Me parece que usted no lo hubiera hecho peor —le dijo el policía a Ransom, con el aire de quien ya en ese momento comprende la inutilidad de sus funciones.