Las Bostonianas
Las Bostonianas —¿Capacidad para qué? —preguntó la doctora Prance—. Por supuesto que tienen la capacidad para hacerles perder el tiempo a los demás. Yo lo único que sé es que no quiero que nadie me diga lo que una mujer es capaz de hacer.
Y se marchó en absoluto silencio, como si estuviera atravesando el corredor de un hospital, y un momento después Ransom la vio llegar a la puerta que, después de la aparición de los últimos invitados, habÃa permanecido abierta. Se quedó allà un momento, lanzando una mirada rápida sobre toda la asamblea, como el relámpago de la linterna de un guardia nocturno, y luego rápidamente desapareció. Ransom comprendió que aquel tipo de cosas la irritaba, que la irritaba que le recordaran, aunque fuera en defensa de sus derechos, que era una mujer, detalle que ella por costumbre tendÃa a olvidar, teniendo ya más derechos de los que podÃa disfrutar por falta de tiempo. Era seguro que cualquiera que fuese el éxito que pudiera obtener a la larga el movimiento, la pequeña revolución de la doctora Prance constituÃa un éxito.