Las Bostonianas

Las Bostonianas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Usted no me conoce, pero yo deseo conocerla —dijo Olive—. Ahora puedo darle las gracias. ¿Vendrá usted a visitarme?

—Oh, sí, ¿dónde vive usted? —respondió Verena en el tono de una muchacha para quien una invitación (no había recibido muchas) era siempre una invitación.

La señorita Chancellor deletreó su invitación y la señora Tarrant se adelantó, sonriendo.

—Yo la conozco, señorita Chancellor. Me parece que su padre conocía a mi padre, el señor Greenstreet. Verena estará muy contenta de poder visitarla. Nosotros nos sentiremos felices de recibirla en nuestro hogar.

Mientras la madre hablaba, Basil Ransom quería aprovechar la oportunidad para decirle algo a la hija, que permanecía de pie muy cerca de él, pero no podía pensar en nada apropiado; las palabras que le venían a la mente eran sus frases de Mississippi, pero le parecieron demasiado paternales e inadecuadas. Además, no quería felicitarla por lo que había dicho; sencillamente quería decirle que era una muchacha encantadora, y era difícil marcar en ese momento la diferencia. De manera que se conformó con sonreírle en silencio, y ella sonrió a la vez… una sonrisa que le pareció dirigida solo a él.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker