Las Bostonianas
Las Bostonianas —¿Dónde viven ustedes? —preguntó Olive; y la señora Tarrant le respondió que en Cambridge, y que el tranvÃa de caballos pasaba muy cerca de su casa—. ¿Vendrá pronto a mi casa? —insistió Olive, y Verena respondió que sÃ, que irÃa muy pronto, y repitió el número de Charles Street para mostrar que lo sabÃa de memoria.
Todo esto fue hecho con un candor infantil. Ransom supo que ella habrÃa ido del mismo modo a visitar a quien se lo pidiese, y lamentó por un momento no ser una dama de Boston, para poder extender también una invitación semejante. Olive Chancellor mantuvo todavÃa un momento entre las suyas la mano de la joven, se despidió de ella y luego dijo:
—Salgamos, señor Ransom. —Y lo hizo salir de la habitación.