Lo mas selecto
Lo mas selecto Iba a añadir que no era tan raro cuando uno conocÃa al señor Porterfield, pero reflexioné que quizá eso sólo lo hacÃa todo más raro. Conté brevemente a mi interlocutora quién era, que lo habÃa conocido en los viejos tiempos en ParÃs, durante la temporada fugaz en que creà que podrÃa aprender a pintar y vivÃa con la jeunesse des écoles[15], y su comentario fue un simple:
—Pues habrÃa sido mejor que viniera él a buscarla.
—Quizá sÃ. Mientras estaba aquà me ha parecido que podrÃa cambiar de opinión en el último momento.
—¿Sobre el matrimonio?
—Sobre el viaje. Pero ahora ya no cambiará de opinión.
Jasper regresó y su madre lo desafió al instante.
—Entonces, ¿vienes o no?
—SÃ, iré —dijo sonriendo—. He recibido el telegrama.
—¡Oh, el telegrama! —me aventuré a exclamar—. Esa joven encantadora es su telegrama.
Me miró pero, en la penumbra, no pude descifrar bien la mirada. Después se inclinó sobre su madre y le dio un beso.
—La noticia que he recibido no es especialmente buena. Me voy contigo.