Lo mas selecto
Lo mas selecto —SÃ, ya lo sé; la señora Berrington me dijo que era muy satisfactoria. Y no es siempre el caso con la fortuna que se supone que aportan ustedes, las jovencitas —añadió la anciana con una sonrisa.
La joven miró por encima de la dama.
—¿Por qué sus hombres se casan por dinero?
—Me gustarÃa saberlo, querida. Y antes de que empezara a tener problemas, ¿qué le daba su padre para sus gastos personales?
—Nos daba todo lo que le pedÃamos, no tenÃamos ninguna asignación.
—¿E imagino que le pedÃan de todo? —preguntó lady Davenant.
—Sin duda, Ãbamos muy arregladas, como usted dice.
—No me extraña que se arruinara. Porque se arruinó, ¿no es cierto?
—Tuvo terribles reveses, pero se sacrificó para salvar a otros.
—Bueno, no sé nada de estas cosas y sólo pregunto pour me renseigner[6] —prosiguió la invitada de la señora Berrington—. Y después de sus reveses de fortuna, según creo, sus padres sobrevivieron poco tiempo.