Lo mas selecto
Lo mas selecto —Oh, sabe que yo sé.
—Bueno, todos sabemos lo que sabe la señora Peck —me indicó una de las señoras del grupo, con aire de ser privilegiado.
—Bueno, viéndola comportarse, usted no lo sabrÃa si no se lo hubiera dicho yo —dijo la señora Peck con breve carcajada.
—Va a reunirse con un caballero que vive al otro lado, la está esperando para casarse —prosiguió la otra señora con tono de estar suministrando información veraz. Recuerdo que se llamaba señora Gotch y que tenÃa la boca como si estuviera siempre silbando.
—Oh, ya lo sabe, se lo he dicho —dijo la señora Peck.
—Bueno, supongo que todo el mundo lo sabe —reflexionó la señora Gotch.
—Querida señora, ¿y le parece a usted que eso es asunto de todo el mundo? —pregunté.
—¡Vaya! ¿No le parece una manera un poco rara de comportarse? —sin duda, a la señora Gotch le habÃa sorprendido mi pequeña protesta.
—¡Bueno! Pues está delante de usted, como si fuera una obra de teatro, como si hubiera pagado usted para verla —dijo la señora Peck—. Si a esto no lo llama público…
—¿No está usted mezclando las cosas? ¿A qué llama público?