Lo mas selecto
Lo mas selecto —¿Cómo puede decir usted que no lo sé cuando toda la calle lo sabe y lo sabe desde hace años… años y años? —hablaba como si la joven llevara al menos veinte comprometida—. ¿Y para qué va entonces, si no es para casarse?
—Quizá va a ver qué aspecto tiene —sugirió uno de los caballeros.
—Pues tendrÃa un aspecto bien raro… si lo supiera.
—Bueno, supongo que se enterará —dijo la señora Gotch.
—Se lo dirá ella, no tendrá miedo —prosiguió el caballero.
—Vaya, eso serÃa lo mismo que matarlo. SaltarÃa por la borda.
—¿SaltarÃa por la borda? —exclamó la señora Gotch, como si de repente deseara que se lo dijeran al señor Porterfield.
—Él lleva años esperando —dijo la señora Peck.
—¿Tal vez lo conoce usted? —pregunté.
La señora Peck vaciló un momento.
—No, pero conozco a una señora que sà lo conoce. ¿Sube usted?
Me habÃa levantado de mi sitio sin pedir la cena.
—Voy a dar una vuelta antes de irme a la cama.
—¡Muy bien, ya verá!