Lo mas selecto
Lo mas selecto —¿Quiere decir con eso que es sencillamente imposible?
—Oh, no —dijo Mamie con un énfasis de experta.
—¿Pero horriblemente difÃcil?
—Tan difÃcil como quiera.
—Entonces, ¿qué puedo hacer que no haya hecho todavÃa?
—Sólo puede esperar un poco más.
—Pero si eso es exactamente lo que he hecho… No he hecho otra cosa. ¡Siempre estoy esperando un poco más!
A pesar de este patetismo, a la señorita Cutter no se le fue el asunto de las manos.
—La cosa es que, tal como le he dicho, lo primero es que la vean.
—¿Y qué pasa si no me miran?
—Mirarán.
—¿Mirarán? —preguntó ansiosa la señora Medwin.
—Mirarán —prosiguió su anfitriona—, si han oÃdo pero no han visto.
—Pero ¿y si miran hacia el otro lado? —siguió objetando la señora Medwin—. No puede ir hasta ellos para obligarlos a que vuelvan la cabeza.
—Eso es justo lo que sà puedo hacer —dijo Mamie Cutter.