Lo mas selecto

Lo mas selecto

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

__ II __

Si la dulzura de los meses preliminares había sido grande, grande también, aunque casi excesiva como agitación, fue la maravilla de estar de veras alojados con Él, pisar día y noche allí donde Él había puesto los pies, tocar los objetos o, en cualquier caso, las superficies, las sustancias sobre las que sus manos habían jugado, que sus brazos, sus hombros habían rozado, el aire —o algo no muy distinto— en el que Su voz había vibrado. Al principio tuvieron breves momentos de aturdimiento, de desconcierto; el lugar era, al mismo tiempo, más humilde y más impresionante de lo que habían imaginado, más semejante a una casita de campo y a un museo, un poco más arcaico y desnudo y un poco más rico y oficial. Pero estaban convencidos de que los esperaba, con paciencia e indulgencia, el ángulo en que inevitablemente todos los términos se unirían; además, desde la primera noche, después del momento de cerrar, cuando el último e inexpresivo peregrino se hubo marchado, el hechizo, la presencia mística —como si la tuvieran para ellos solos— era ya todo lo que podrían haber deseado. Habían recibido, por atención de Grant-Jackson, además de una lista de instrucciones y consejos, que, por su número, y, en algunos casos, por su naturaleza, había hecho que se sintieran un poco deprimidos, varias guías, manuales, homenajes de viajeros, escritos conmemorativos y otras publicaciones de tres al cuarto destinadas a la venta que, sin embargo, por el momento, engulliría el interesante episodio de su instalación o iniciación, prevista de antemano para ellos por varias personas cuya conexión con el establecimiento era, en tanto que superior a la de ellos, todavía más oficial, y, en especial, por una de las señoras que durante tantos años había cargado con el trabajo. Gedge había mantenido cierta reserva sobre las instrucciones que venían de más arriba, sobre los libros baratos, los hechos conocidos y sobre aquella leyenda tan hinchada, sobre la supervisión, el sometimiento, la imagen de una jaula en la que podría circular y el raíl por el que podría deslizarse; pero de repente pareció abandonarlo todo poder de reacción en presencia de su predecesora, tan visiblemente competente, y por efecto de los buenos oficios de ésta. Él no tenía el recurso, del que sí disfrutaba su mujer, de imaginarse con impaciencia vestido de seda negra con un estilo caracterizado por el tono justo de austeridad; de manera que aquella persona de mediana edad firme, desenvuelta, experta y totalmente respetable lo tenía, en cierto modo y en todos los aspectos, por completo a su merced.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker