Lo mas selecto

Lo mas selecto

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Hacía tiempo que no le preguntaba nada tan directamente, lo que no era sino una prueba de su inquietud; la franqueza de la visita de Grant-Jackson, tras la leve sinuosidad de la nota que le había mandado poco antes, hizo que la tensión fuera patente en su justa medida. Sin embargo, para entonces, en realidad, Gedge ya había tomado una decisión; los minutos que pasaron entre su reaparición junto a la chimenea doméstica y el momento en que había visto alejarse, desde la otra puerta, la espalda ancha y bien vestida de Grant-Jackson, la espalda de un banquero y un patriota, aunque escasos, le habían parecido supremamente críticos. Por así decirlo, formaban la bisagra de su puerta, esa puerta que, en aquel momento, estaba abierta de par en par para mostrarle un destino posible, pero que, con la mano en un espasmo, agarrándose al tirador, podría abrir de par en par o cerrar en parte y del todo. Aguardó en la penumbra otoñal, en el pequeño museo que constituía el vestíbulo del templo, y allí, como si diera un firme empujón a la manivela de un torno, tomó la decisión contraria a la que había mantenido hasta el momento. Los retratos de las paredes parecían esperar vagamente; y en la augusta presencia de los retratados —oscuramente augusta, en el momento, por la impresionante vigilancia que Grant-Jackson sometió a la aplicación de un fósforo al vulgar gas— el gran hombre declaró, como si con eso lo dijera todo:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker