Lo mas selecto

Lo mas selecto

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

__ VIII __

Laura era de talante serio por naturaleza y, a diferencia de muchas personas serias, no ponía especial empeño en el estudio del arte de ser alegre. Si sus circunstancias hubieran sido distintas, tal vez lo hubiera hecho, pero vivía en una casa alegre (¡y que el Cielo la conservara así!, acostumbraba a decir) y, por lo tanto, no se veía empujada a la diversión por motivos de conciencia. Las diversiones que buscaba eran serias y prefería las que más se alejaban de los intereses de Selina y Lionel. Sentía que la divergencia era mayor cuando intentaba cultivar su espíritu, y era una rama de ese cultivo la visita a las curiosidades, los restos históricos y los monumentos de Londres. Le gustaba la abadía de Westminster y el British Museum, y había extendido sus investigaciones hasta la Torre. Había leído las obras de John Timbs[9] y había tomado nota de los viejos rincones de la historia que seguían en pie, las casas en las que habían vivido y muerto los grandes hombres. Planeó un recorrido general de inspección de las iglesias antiguas de la City y una peregrinación por los extraños lugares celebrados por Dickens. Debe añadirse que, si bien sus intenciones eran grandes, hasta el momento sus aventuras habían sido pequeñas. No había encontrado la oportunidad ni la independencia necesarias; la gente tenía otras cosas que hacer que salir con ella, de manera que no alcanzó el privilegio de visitar instituciones públicas sin compañía hasta pasado cierto tiempo en el país y mucho después de empezar a salir sola. Algunos aspectos de Londres la asustaban, pero había otros, como The Poets’ Corner en la abadía o la sala de los mármoles de Elgin, donde prefería estar sola a encontrarse en compañía inconveniente. En la época en que el señor Wendover se presentó en Grosvenor Place, había empezado a «colocar», como ellos decían, un museo o algo similar cada vez que se le ofrecía la posibilidad. Además de la idea de que tales lugares eran fuentes de conocimiento (es de temer que las nociones de la pobre chica sobre lo que era el conocimiento fueran simultáneamente convencionales y toscas), eran también ocasiones para alejarse, una huida de los pensamientos inquietantes. Se olvidaba de Selina y «se formaba» un poco, aunque apenas sabía para qué.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker