Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —Pero ¿por qué, pequeña infortunada, tenemos que sacar a colación esos aborrecibles nombres? —Y por enésima vez se arrojó al cuello de Maisie. A su educanda no le hizo falta sino un instante para reparar en que la señora Wix estaba temblando de desesperanza, y, merced al contagio de este pánico, al instante siguiente las dos estaban sollozando la una en brazos de la otra. Luego sucedió que, totalmente abatida, más desalentada de lo que nunca jamás se habÃa sentido, la señora Wix dejó sangrar su herida y fluir su resentimiento. Su gran amargura era que Ida la hubiera acusado de falsedad, hubiera denunciado su hipocresÃa y su duplicidad, hubiera vilipendiado su indiscreción y su espionaje, su servilismo y su bajeza en relación con Sir Claude—. ¡A mÃ, a mà —gimió la pobre mujer—, que he visto lo que he visto y que he tenido que soportarlo todo sólo para encubrirla y suavizar asperezas! Si se puede decir que he sido una hipócrita es justo por lo contrario: ¡he fingido, ante él y ante ella, ante mà misma y ante ti y ante todo el mundo, que no he visto nada! ¡Me está bien empleado por refrenar la lengua ante semejantes horrores! —Su compañerita se abstuvo de inquirir exactamente de qué horrores se trataba, llegando a exhibir no pocos indicios de una gran capacidad de darlos por supuestos. Aquello puso más que nunca a las dos navegando en el mismo barco por el mismo turbulento mar; y, con la idea de que su compañera de travesÃa tenÃa un plan que llevar a la práctica, Maisie se dedicó a aguardar a verla actuar. Al dÃa siguiente se presentó Sir Claude a la hora del té, y entonces la señora Wix expuso sus maquinaciones. Fue singular cómo la presencia de la niña reforzó dicha exposición. La principal propuesta era sorprendente, pero Maisie se quedó admirada del coraje con que supo plantearla su institutriz. Sencillamente consistÃa en el proyecto de que cuandoquiera y dondequiera que ellas debieran buscar otro cobijo Sir Claude aceptara refugiarse con ellas. Como él protestara con suma vehemencia contra aquel matiz de separatismo, ella le preguntó qué otra cosa podÃan ellas hacer si milady les interrumpÃa el suministro de vÃveres.