Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —Desde luego son mejores que el ama que tienen. Es pavoroso, Sir Claude, verme obligada a decir que quien es su esposa, y quien es la mismÃsima madre de Maisie, es peor que una sirvienta; pero la necesidad de tener que incurrir en semejantes comentarios es precisamente otra razón más para que nos vayamos de esta casa. Estoy dispuesta a permanecer aquà hasta que me saquen a rastras, pero eso puede acontecer cualquier dÃa de éstos. Y lo que asimismo puede perfectamente acontecer, si me permite usted repetirlo, es que ella se marche para no volver a vernos.
—¡Ah, ojalá ella hiciera eso! —dijo riendo Sir Claude—. ¡SerÃa lo mejor que podrÃa ocurrirnos!
—¡No diga eso, no diga eso! —imploró la señora Wix—. No hable de nada tan horrendo. Ya sabe usted lo que quiero decir. Todos debemos reverenciar el bien. No debe usted ser malvado.
Sir Claude depositó sobre la mesa su taza de té; habÃa adoptado una expresión más seria y pensativamente se atusó el bigote:
—La gente no opinarÃa precisamente que soy un malvado si abandono esta casa antes de que… antes de que ella se haya fugado? DirÃan que habÃa sido yo quien la habÃa empujado a fugarse.
Maisie percibió el alcance de aquel razonamiento, pero a la señora Wix no le impidió decir: