Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —Por supuesto la primera y principal debe de ser tu madre.
—Vaya que sÃ: de mamá más que de… más que de…
—Más que ¿de qué? —preguntó Sir Claude viendo que la niña no daba con un término de comparación.
En su fuero interno ella repasó todas las posibles fuentes de pavor. —¡Más que de un elefante salvaje! —declaró por último—. Y tú también —le refrescó la memoria cuando lo vio reÃrse.
—Oh sÃ, yo también.
Nuevamente ella meditó:
—Si es asÃ, ¿por qué te casaste con ella?
—Precisamente porque yo tenÃa miedo.
—¿Incluso aunque ella te amaba?
—Eso la hacÃa aún más temible.
A Maisie, aunque su compañero parecÃa haberla dicho sólo con ánimo de comicidad, aquella contestación la puso seria y honda:
—¿Más temible de lo que lo es en la actualidad?
—Bueno, en un sentido diferente. Por desgracia, el miedo es una cosa inmensa, y se manifiesta de mil maneras.
Ella asimiló aquello con plena inteligencia:
—Yo creo conocerlas todas.