Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa Otro dÃa, en otro lugar —un establecimiento de Baker Street donde en un momento de hambre ella se habÃa sentado con él a tomar té con bollos—, él formuló una pregunta sin relación con lo que hasta hacÃa un momento habÃan estado hablando:
—Por cierto, dime una cosa: ¿qué crees que harÃa tu padre?
Maisie no necesitó preguntarse demasiado el sentido de aquello ni interrogar los hermosos ojos masculinos:
—¿Si al final te vinieras a vivir a nuestro lado? ProtestarÃa con todas sus fuerzas.
Él pareció divertido ante el término empleado:
—¡Oh, me traerÃa sin cuidado que «protestara»!
—Y además se lo contarÃa a todo quisque —dijo Maisie.
—Bueno, eso también me traerÃa sin cuidado.
—Claro —se apresuró a comentar la niña—. Ya me contaste que no le tienes miedo.
—La pregunta es: ¿tienes miedo tú? —dijo Sir Claude.
Maisie reflexionó seriamente; después habló con resolución:
—No, de papá no.
—¿Y sà de alguna otra persona?
—Desde luego: de muchas.