Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —Asà lo espero de corazón, amigo mÃo —dijo la señora de Beale, mientras Maisie se preguntaba a qué medidas estarÃa refiriéndose él concretamente. Antes de que ella tuviera tiempo de preguntarlo, la señora de Beale continuó—: Pero no vino sólo a eso, válgame el cielo. Seguro que nunca serÃas capaz de adivinar el resto.
—¿Debo adivinarlo yo? —terció Maisie con voz trémula.
De nuevo la señora de Beale se sintió divertida:
—¡Desde luego, tú eres la persona más indicada! Debe de ser precisamente el tipo de cosas que has presenciado en casa de tu horrible madre. ¿Nunca has visto presentarse allà a mujeres que con lágrimas en los ojos le pidieran que «respetara» a los hombres que ellas amaban?
Asombrada, Maisie trató de hacer memoria; pero Sir Claude experimentó un renovado regocijo:
—¡Oh, si ellas dan la lata no es por Ida! ¿Conque la señora Wix te pidió con lágrimas en los ojos que me respetaras a m�
—Literalmente se puso de rodillas delante de mÃ.
—¡Pobre querida vieja! —exclamó el joven.
Para Maisie fueron una alegrÃa estas palabras: compensaron la anterior descripción de la señora Wix realizada por Sir Claude.