Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —Ha ido a participar en un campeonato.
—¿De billar? No me lo habÃas dicho.
—¡Naturalmente que no! —exclamó Sir Claude—. Hay un buen montón de cosas que no te digo. Se marchó de Inglaterra el miércoles.
La pareja habÃa seguido andando, incrementando la distancia; pero la mirada de Maisie la habÃa seguido sobradamente acompasada a su ritmo:
—Entonces es que ha regresado.
Sir Claude atalayó a la dama:
—¡Mucho más probable es que nunca se marchara!
—¡Es mamá! —dijo la niña con determinación.
Se habÃan detenido, pero Sir Claude ya le habÃa sacado todo el partido posible a su punto de observación, y sucedió que justo en ese instante, en el lÃmite extremo del panorama, también los otros dos hicieron un alto y, todavÃa mostrándoles únicamente sus espaldas, parecieron quedarse parados para poder charlar.
—¡Tienes razón, monada! —exclamó él por último—. ¡Es ni más ni menos que mi dulce mujercita!
Se habÃa reÃdo mientras hablaba, mas habÃa mudado de color, de modo que rápidamente Maisie desvió de él la mirada.
—Entonces ¿quién es ése con quien está?
—¡Que me aspen si lo sé! —dijo Sir Claude.
—¿No es el señor Perriam?