Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa El Capitán contempló la aproximación del marido de milady, que lentamente caminaba sobre el césped con aplomo, haciéndole a Maisie una seña con la mano.
—No tengo ninguna intención de escurrirme.
—Pero no debe usted encontrarse con él —dijo Maisie.
—¡Oh, él mismo no tiene ninguna prisa! —Sir Claude se habÃa detenido para encender otro cigarrillo.
Ella no tenÃa una idea muy clara sobre cómo debÃa comportarse él; mas tuvo la sensación de que el comentario del Capitán habÃa sido más bien una abierta censura sobre este punto.
—¡Oh, a él no le importa! —repuso ella.
—¿Qué es lo que no le importa?
—No le importa quién sea usted. Él mismo me lo dijo. PÃdaselo a mamá —añadió.
—¿Que te vengas con nosotros? No faltaba más. ¿De veras prefieres que no me quede aquà a aguardarlo?
—Por favor, no lo haga. —Pero Sir Claude seguÃa sin acercarse, y con la mano izquierda el Capitán habÃa cogido la mano derecha de Maisie, que familiar y cordialmente estrechó con suavidad—. Pero antes —continuó ella— dÃgame una cosa. ¿Va usted a vivir con mamá?
Ante su seriedad brotó la sempiterna nota de jolgorio:
—Un dÃa de éstos.