Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —Pues eso no les impide quererme. Ellos me quieren enormemente.
—Al oÃrse a sà misma Maisie se puso colorada.
Su interlocutor carraspeó: casi cualquier persona —máxime una hija habrÃa podido percibir cuán escrupuloso anhelaba ser.
—Seguramente. Pero ¿sabes por qué te quieren? —Ella le sostuvo la mirada y él agregó—: Porque les resultas un pretexto óptimo.
—¿Para qué? —preguntó Maisie.
—Caramba, pues para poder seguir su juego. No necesito especificarte cuál es.
La niña caviló:
—Pues bien, ésa es una razón adicional.
—Una razón adicional ¿para qué, si me haces el favor?
—Para que se porten bien conmigo.
—¿Y para que tú te sientas tan a gusto con ellos? —tornó a carcajearse Beale; parecÃa que su jocosidad se acrecentara por momentos—. ¿No te das cuenta, por favor, de que al decir eso eres un monstruo?
Ella lo consideró:
—¿Un monstruo?