Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —Oh sÃ: he subido y bajado por las escaleras siete veces. —Resueltamente disfrutaba con la perspectiva de una octava vez.
Aun asÃ, todavÃa no se separaron: continuaron fumando bajo las estrellas. Entonces Sir Claude lo soltó finalmente:
—Soy libre, soy libre.
Ella alzó la mirada hacia él; se hallaban en el mismÃsimo sitio donde un par de horas atrás ella habÃa alzado la mirada hacia su madre. —Eres libre, eres libre.
—Mañana pasaremos a Francia. —Él habló como si no la hubiese oÃdo; pero eso no impidió que ella volviera a concordar:
—Mañana pasaremos a Francia.
Nuevamente él pareció no oÃrla; y tras un momento —patentemente fue consecuencia de la profundidad de sus reflexiones y la agitación de su espÃritu— asimismo habló cual si no hubiese hablado antes:
—¡Soy libre, soy libre!
Ella reiteró su adhesión:
—Eres libre, eres libre.