Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa Maisie aguardó a que Sir Claude se pronunciara sobre aquel respecto; enseguida no pudo menos que comprender que a su vez él también estaba aguardando algo, y se sintió particularmente dotada de sensatez cuando asumió su propia responsabilidad:
—¡Oh, ya no quiero tener a Susan a mi lado ahora que usted está aquÃ! —le dijo ella a la señora Wix.
Sir Claude, siempre ante la ventana, accedió:
—Eso es bien sencillo. Me la llevaré de vuelta.
La señora Wix experimentó un auténtico sobresalto; Maisie advirtió la alarma de sus ojos.
—¿Se la «llevará»? Supongo que no querrá usted decir que hará un viaje de vuelta con ese propósito.
Sir Claude no dijo nada por un instante; tras el cual inquirió:
—¿Por qué no puedo dejarlas a las dos aquà solas?
Ante esto, Maisie saltó como un resorte:
—¡Oh sÃ, sÃ, hazlo, hazlo! —Al siguiente momento estaba entrelazada con la señora Wix y las dos, de pie sobre la alfombra de la chimenea, cada una con su mirada puesta en la de la otra, consideraron en profundidad aquel plan. Acto seguido Maisie advirtió que cada una lo consideraba de un modo diferente.