Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —Bueno, eso nos vendrá bien a todos.
Claro que sÃ, admitió suficientemente el prolongado silencio de él mientras la señora Wix se levantaba de su silla y, como para asumir una actitud más terminante, se colocaba, no sin majestuosidad, junto a la chimenea. La incongruencia de su elegancia, la circunferencia de su falda almidonada, en verdad la hacÃan tener mayor pinta de dirigirse hacia ParÃs que sus compañeros. También ella contempló intensamente la espalda de Sir Claude:
—Su esposa se comportó de un modo muy distinto del que yo le habÃa conocido. Reconoce la necesidad de respetar ciertos decoros.
—¿Cuáles? ¿Puede usted recordar alguno? —preguntó Sir Claude.
Fue pronta la respuesta de la señora Wix:
—La importancia de que Maisie viva al lado de una verdadera dama, de alguien que no sea… ¡vaya, tan pernicioso! Se opone a que Maisie viva al lado de una simple sirvienta, y en modo alguno me importa revelar qué es lo que quiere de mÃ. —Una cosa estaba clara: en aquellos instantes la señora Wix se sentÃa lo bastante audaz para lo que fuese—. Quiere que lo persuada de deshacerse de la mujer sustraÃda de la casa de la señora de Beale.