Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —Si a ella ahora le ha dado por las personas decentes, ¿por qué me la ha confiado a mÃ? Usted no se refiere a mà al hablar de personas decentes, y le haré a Ida la justicia de reconocer que ella jamás lo hizo. ¡Yo me considero tan decente como el que más, y no creo que en mi carácter moral haya nada que haga ni un ápice menos innoble el proceder de mi esposa!
—¡No hable usted de su carácter moral! —exclamó la señora Wix—. ¡No diga cosas tan horribles: son falsas y perversas y se lo prohÃbo! Precisamente si estoy aquà y he hecho todo lo que he hecho es para conservarlo decente a usted. Es para salvarlo… no diré de usted mismo, ¡porque usted es intrÃnsecamente hermoso y bueno! Es para salvarlo de la peor de las personas. ¡No he venido hasta aquÃ, a fin de cuentas, para asustarme de hablar de ella! Esa es la persona cuyo puesto desea milady que ocupe inclusive una persona como yo; ¡y si ella se considera a sà misma, tal como prácticamente me lo dijo, inapropiada como compañÃa para Maisie, no es, como muy bien puede usted suponer, para dejarle el sitio a la señora de Beale!
Maisie escrutó el rostro masculino mientras éste asimilaba aquel arrebato, y lo más que vio fue que se tornó un poco lÃvido. Cierto que eso le daba, como habrÃa dicho Susan Ash, un aire raro; y formó acaso parte de dicha rareza la intensa sonrisa con que él dijo: