Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —Debe disculparme, Sir Claude —dijo con una austeridad cuyo tono fue sincero—, si delante de usted doy gracias a Dios por haberme. concedido en su bondad (quiero decir en su bondad hacia nuestra protegida) poder realizar esta acción. —Exhaló una prolongada bocanada de pesar—. ¡Ya iba siendo hora! —Después, como para recalcar más la conclusión de todo aquello, agregó—: Hace un momento dije que comprendÃa a su esposa. Hace un momento dije que la admiraba. Lo sostengo: hice ambas cosas tras descubrir que también ella, la pobre, ha visto con claridad. Si desea usted que ponga los puntos sobre las Ães, lo haré a conciencia. La razón por la cual vino a verme, a despecho de todo el pasado, fue porque soy ni más ni menos que… —lo precisó con voz trémula—… ¡vaya, honesta! ¡Lo que ha visto con claridad en lo tocante a su hija es que necesita urgentemente contar con una persona decente a su lado!
Maisie fue bastante pronta en sobresaltarse un poco ante la nota de esta implicación de que una tal persona era lo que Sir Claude no era; al siguiente instante, empero, intuyó con mayor perspicacia contra quién iba dirigida realmente aquella imputación. En consecuencia se quedó aún más sorprendida ante la absoluta ingenuidad con que él dio por sentado lo peor: