Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —¡Es usted espantoso, es usted terrible, pues de sobra sabe que para mà no es moco de pavo que usted me conmine a base de palabras principescas! —Principescos eran en ese momento el aspecto de él y el modo como miraba y hablaba; y por ser principescos Maisie se vio forzada en esta ocasión a contemplarlo con veneración idolátrica. Sin embargo, por extraño que parezca, conforme prosiguió la señora Wix, resonó en el fuero interno de la niña un eco que fue comparable al que ella misma habÃa producido hacÃa un instante—: ¡Cuánto debe desear usted verla para que diga usted cosas como ésas y esté dispuesto a hacer tantÃsimo por dos insignificantes seres como Maisie y yo! ¡Ella tiene influjo sobre usted, y usted lo sabe, y usted desea volver a experimentarlo (Dios sabe, o por lo menos yo lo sé, cuáles son el motivo y el anhelo de usted) y volver a disfrutarlo y rendirse ante él! ¡Da igual que sea por un dÃa o por tres dÃas: por poco tiempo que sea bastará y sobrará, y lo bien que se lo pasará usted con ella es algo por lo cual está dispuesto a pagar cualquier precio! A usted seguramente le gustarÃa que yo me creyese que el precio que usted pagará será convencerla de que renuncie a usted; pero ésa es una cuestión respecto de la cual yo lo conjuro enérgicamente a no entregar el dinero por adelantado. Renuncie a ella primero. ¡Luego páguele lo que se le antoje!