Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa La señora Wix no dio respuesta de inmediato; la tenÃan absorta sus propias visiones:
—Él luchó, pero ella salió ganando.
—Entonces ¿él no vendrá? —reiteró la niña.
La señora Wix lo vio claro:
—¡Sà que vendrá, maldición! —Nunca anteriormente habÃa sido tan malhablada. ¡Para lo que le importaba a Maisie!
—¿Pronto? ¿Mañana?
—Cuandoquiera que sea, demasiado pronto. Indecentemente pronto.
—¡Ah, entonces vamos a estar todos juntos! —ahondó la niña. Aquello hizo que la señora Wix le dedicara una mirada como de exasperación; pero no tuvo tiempo de ocurrir nada antes de que ella agregara con premura—: ¡Junto a usted —La pinta de desaprobación se mantuvo, pero se manifestó exclusivamente en la intimación de la señora Wix a lavarse las manos y bajar. Sobre ellas descendió el silencio de las raudas abluciones, interrumpido enseguida, no obstante, por una de las súbitas reversiones de Maisie—: ¡Cielo santo, ¿a que está guapa?!
La señora Wix ya habÃa terminado; estaba esperando, y contestó: