Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —Atraerá la atención. —Las dos se apresuraron, y se habrÃa podido advertir que la conmoción que les habÃa producido la belleza de la señora de Beale actuó, incongruentemente, como acicate de sus operaciones preliminares a reunirse con ella. A pesar de todo, cuando retornaron a la sala de estar ella ya se habÃa marchado abajo; la abierta puerta de su habitación reveló que ésta estaba vacÃa y la camarera lo confirmó. En este punto nuevamente se vieron demoradas por otra aguda reflexión de la señora Wix—: Pero ¿de qué va a vivir ella mientras tanto?
Maisie frenó en seco y preguntó:
—¿Hasta que llegue Sir Claude?
Su frenazo no fue nada comparado con la violencia con que se detuvo su amiga:
—¿Quién pagará las facturas?
Maisie caviló:
—¿No puede hacerlo ella?
—¿Ella? No tiene ni un penique.
La niña se extrañó:
—Pero ¿acaso papá…?
—¿… no le ha dejado una fortuna? —Se habrÃa dicho que la señora Wix hablaba de papá como si estuviese muerto de no ser porque agregó de inmediato—: ¡Caramba, él vive de otras mujeres!
Oh sÃ, Maisie se acordaba. E insinuó: