Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —Pues entonces, ¿no puede papá enviar…? —Volvió a titubear: a ella misma le semejó grotesca aquella idea.
—¿… a su esposa una parte del dinero de esas mujeres? —La señora Wix soltó una carcajada aún más grotesca que aquella descabellada ocurrencia—. ¡Seguro que ella serÃa capaz de aceptarlo!
Volvieron a ponerse en marcha apresuradamente; aun asÃ, descendiendo las escaleras, Maisie volvió a pararse:
—¿Qué habrÃa pasado si la señora de Beale se hubiese quedado en Inglaterra?… —planteó.
La señora Wix lo consideró:
—¿Y en cambio él hubiese venido, quieres decir?
—SÃ, tal como preveÃamos nosotras. —Maisie desarrolló plenamente su especulación—: ¿De qué habrÃa vivido ella entonces?
La señora Wix no hizo una tregua sino por un instante.
—¡De otros hombres! —dijo, y marchó hacia el comedor.