Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —¿Cómo eres capaz de ir a verlo cuando él no te ha mandado llamar?
—¿Por qué no puedo ir yo a su encuentro?
—Porque no sabes dónde está.
—¿No puedo ir a echar un vistazo en la sala de estar? —A Maisie eso le parecÃa asaz sencillo.
Sin embargo, al punto la señora Wix censuró ese propósito:
—¡Por nada del mundo te permitiré echar un vistazo en la sala de estar! —Luego lo explicó pormayorizadamente—: Ahora la sala de estar ya no es nuestra.
—¿Nuestra?
—Tuya y mÃa. Es de ellos.
—¿De ellos? —continuó haciendo de eco Maisie, con los ojos de par en par—. ¿O sea que no quieren que entremos?
La señora Wix titubeó; se dejó caer sobre un asiento y, tal como Maisie la habÃa visto hacer bastante a menudo anteriormente, se tapó la cara con las manos:
—Es lo menos que podrÃan hacer. ¡La situación es demasiado monstruosa!
Maisie permaneció inmóvil un instante; paseó la mirada por la habitación.
—Iré a verlo; iré a buscarlo —dijo.
—¡Yo no! ¡No pienso aproximarme a ellos! —exclamó la señora Wix.