Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —¿No quiere ver a este pobre diablo?
Ella desvió la mirada bajo la vibración del modo como él se habÃa descrito, y sus ojos se posaron en la puerta de la habitación que él habÃa ocupado unos dÃas atrás:
—¿Está ahà dentro la señora de Beale?
Sir Claude miró inexpresivamente el mismo objeto:
—¡No tengo la menor idea!
—¿No la has visto aún?
—No le he visto ni siquiera la punta de la nariz.
Maisie reflexionó; descendió sobre ella, bajo la luz de los hermosos y sonrientes ojos masculinos, la más imprecisa y pura y frÃa convicción de que él no decÃa la verdad.
—¿No te ha dado la bienvenida? —inquirió.
—Ni siquiera con un mohÃn.
—Entonces ¿dónde está?
Sir Claude se rió; pareció tan divertido como sorprendido ante la insistencia infantil:
—¡Mejor no hablemos de eso!
—¿No sabe que has venido?
Él volvió a reÃrse, y respondió:
—¡Quizá le dé igual!
Sintiendo una inspiración, Maisie lo cogió del brazo: —¿Se ha marchado?