Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa Él afrontó su mirada y entonces ella vio que la mirada de él era verdaderamente mucho más seria que sus modales.
—¿Marchado? —Ella se habÃa apresurado hacia la puerta de marras, mas antes de que pudiera alzar la mano para llamar, él llegó a su altura y la detuvo—: OlvÃdate de la señora de Beale. Ella me importa un bledo. Lo que quiero es estar contigo.
Maisie retrocedió con él preguntando:
—¿O sea que no se ha marchado?
Él siguió aparentando considerar todo aquello como una broma, pero cuanto más lo miraba ella más advertÃa que estaba preocupado.
—¡Marcharse no serÃa propio de ella!
Lo miró interrogativamente:
—¿Tú querÃas que ella viniera?
—¿Cómo puedes siquiera imaginar semejante cosa?… —Se lo aclaró con franqueza—: Tuvimos una gran bronca al respecto.
—¿Quieres decir que estáis peleados?
Sir Claude se quedó perplejo:
—¿Qué cosas te ha dicho ella?
—Que yo le pertenezco a ella tanto como a ti. Que ella actúa en sustitución de papá.
La mirada masculina atravesó la abierta ventana y se perdió por el cielo; ella lo oyó manosear en los bolsillos unas monedas o unas llaves.