Lo que Maisie sabía
Lo que Maisie sabía —No, creo que ya hablamos bastante a ese respecto (¿verdad?) antes de que me marchara. Se me antoja que no quedó nada por decir. Me refiero a lo que te ha dicho la señora Wix a propósito de ti misma, a propósito de que (no sé si me explico) te relaciones con nosotros, como si dijéramos, y te quedes con nosotros. Mientras estuviste sola con nuestra amiga, ¿qué comentó ella?
Maisie sintió la trascendencia de la pregunta; eso la mantuvo callada durante un intervalo en el que miró a Sir Claude, cuyos ojos continuaban bajos.
—Nada —repuso por último.
Él hizo alarde de desconfianza:
—¿Nada?
—Nada —repitió Maisie; tras lo cual sobrevino una pausa en la forma de una bandeja con los preparativos del desayuno.
Estos preparativos fueron tan divertidos como todo lo demás: el camarero sirvió el café de un recipiente parecido a una regadera y luego lo hizo espumar con la corriente ondulada de leche caliente que escanció desde la altura del brazo; mas durante toda aquella amena escena de vida francesa los dos se miraron uno a otro con una seriedad que ya no trataban de disimular. Sir Claude le pidió al camarero que fuese a por alguna otra cosa y a continuación reaccionó a la contestación de Maisie: