Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —Entonces no sé de qué se queja usted, y la niña está mejor sin ellas. Para el caso es suficiente con que la señora Farange me haya hecho depositaria de su confianza.
La señorita Overmore soltó una carcajada llena de mofa:
—¡Entonces debe de estar usted mezclada en asuntos extraordinarios!
—¡Ninguno tan extraordinario —exclamó la señora Wix, palideciendo profundamente— como eso de decir cosas horribles acerca de la madre ante las narices de la indefensa hija!
—¡Cosas ni una pizca más horribles, en mi opinión —repuso la señorita Overmore—, que las que usted, señora, parece haberse presentado para decir acerca del padre!
Durante unos momentos la señora Wix miró intensamente a Maisie, y luego, encarándose de nuevo con la testigo, dijo con voz vibrante:
—No me he presentado para decir nada acerca de él, y debe usted excusarnos a la señora Farange y a mà si no estamos tan por encima de todo reproche como la compañera de viajes del señor Farange.