Lo que Maisie sabía
Lo que Maisie sabía ¡Oh, con qué semblante se preguntó él por unos momentos si aquello sería posible! Pero al momento siguiente aquella cavilación no hizo sino encaminarlo hacia la puerta y, con la mano en el pomo, dejarlo ahí parado como si escuchara voces. Maisie prestó atención, pero no oyó ninguna. Todo lo que al poco oyó fue a Sir Claude decir con elucubración bastante pesimista, pero de forma que no lo escuchase nadie en la sala de estar:
—La señora de Beale no se marchará nunca. —Tras esto abrió la puerta de par en par y Maisie entró detrás de él. El saloncito estaba vacío, pero no bien entraron ellos, en la puerta del dormitorio apareció la dama recién mentada—. ¿Se marcha la señora Wix? —demandó él entonces.
La señora de Beale se aproximó, cerrando tras ella su propia puerta y diciendo:
—Me ha armado una escena verdaderamente tremenda. Ayer me garantizó quedarse.
—Y ¿ha sido mi llegada lo que ha alterado su propósito?