Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —¡Qué va: nosotras ya habÃamos tomado eso en consideración! —La señora de Beale estaba colorada, cosa que nunca la favorecÃa, y su rostro daba visible fe del encontronazo aludido. Obviamente, empero, no habÃa resultado vencida, y mantenÃa erguida la cabeza y sonreÃa y se frotaba las manos como en súbita emulación de la patronne—. Prometió quedarse aunque tú vinieses.
—En tal caso, ¿por qué ha mudado de opinión?
—Porque es una mema. La razón que ha dado es que estabais demorándoos demasiado.
Sir Claude se quedó pasmado:
—¿Qué tiene que ver eso?
—Habéis estado fuera una eternidad —insistió la señora de Beale—; yo misma no conseguÃa imaginarme qué habÃa podido ocurriros. ¡Hace ya rato —exclamó— que ha transcurrido la mañana entera e incluso la hora del almuerzo!
Sir Claude semejó indiferente a aquel dato. Se limitó a preguntar:
—¿Bajó a almorzar contigo la señora Wix?