Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —No: ¡ni siquiera movió un músculo! —Y volvió a inflamarse de color, a ojos de Maisie, la tez de la señora de Beale—. Se acurrucó en su cuarto; ni siquiera vino a hablar conmigo; y cuando le mandé recado para invitarla a bajar, sencillamente rehusó comparecer aquÃ. Dijo que no le apetecÃa comer nada y bajé sola. ¡Pero cuando regresé, afortunadamente ya oliéndome lo que me aguardaba —y la señora de Beale esbozó una hermosa sonrisa de batalla—, ella habÃa comparecido!
—Y ¿tuvisteis una gran bronca?
—Tuvimos una gran bronca —aseveró con una franqueza no menos grande—. ¡Y mientras vosotros me dejabais sola frente a esta situación morrocotuda, me gustarÃa saber dónde estuvisteis! —Hizo una pausa en espera de una respuesta, mas Sir Claude se limitó a atalayar a Maisie, gesto que enseguida reactivó la requisitoria de la señora de Beale—. ¿Dónde leches habéis estado?
—Me da la impresión de que te lo tomas tan desapaciblemente como la señora Wix —replicó Sir Claude.
—Me lo tomo como me sale de las narices, y aún no has respondido mi pregunta.
Él tomó a atalayar a Maisie… como pidiendo auxilio en este trance; de ahà que Maisie le sonriese a su madrastra y explicase: —Hemos estado en todas partes.