Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —Me figuro que sÃ. Ni siquiera le daré la despedida —prosiguió Maisie—. Me quedaré fuera del hotel hasta que el barco haya zarpado. Subiré hasta las antiguas murallas.
—¿Las antiguas murallas?
—Me sentaré en el viejo banco desde donde se contempla la Virgen áurea.
—¿La Virgen áurea? —hizo de eco él con despiste. Pero aquello atrajo su mirada hacia ella como si tras un instante viera el lugar y la cosa a que ella aludÃa, como si la viera a ella sentada allà sola—. ¿Mientras yo rompo con la señora de Beale?
—Mientras tú rompes con la señora de Beale.
Él exhaló un largo y hondo suspiro ahogado:
—Antes me gustarÃa hablar con la señora de Beale.
—Y ¿por qué no haces lo mismo que yo? ¿Por qué no sales del hotel y esperas?
—¿Esperar? —De nuevo pareció despistarse.
—Hasta que se hayan marchado las dos —dijo Maisie.
—¿Repudiándonos a nosotros?
—Repudiándonos a nosotros.