Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —¡Cree que la has repudiado!
—En ese caso debo hablar con ella, debo hablar con ella —dijo Maisie.
—¿Para darle la despedida?
—Debo hablar con ella, debo hablar con ella —se limitó a reiterar la niña.
Continuaron sentados un minuto más: Sir Claude siguió estrechándole la mano pero sin mirarla, con la vista clavada en el fondo de las escaleras desde donde, tras el recodo, sonaban timbres eléctricos y soplaba la grata brisa marina. Finalmente, aflojando el asimiento, se levantó despacio mientras ella hacÃa otro tanto. Caminaron juntos por el corredor, pero antes de que llegaran a la sala de estar él volvió a detenerse:
—¿Y si yo renuncio a la señora de Beale?
—Inmediatamente saldré del hotel contigo y no retornaremos hasta que se haya marchado.
Él pareció asombrarse:
—¿Hasta que se haya marchado la señora de Beale?
Él habÃa hecho que esto sonara a chiste malo. Ella se explicó:
—No, hasta que se haya marchado la señora Wix… en aquel barco.
Sir Claude casi pareció un orate:
—¿Va a marcharse en aquel barco?