Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —¿Cómo podrÃa tenerlo? —Una vez más Sir Claude trató de brillar ante su compañerita de paseo—. En todo caso, ¿deduce eso del hecho de haber salido conmigo a dar un garbeo?
—No me lo preguntes a mÃ: pregúntaselo a esa mujer. No hace sino chochear cuando no brama —declaró la señora de Beale.
—Y ¿abandona a la niña?
—Abandona a la niña —dijo con gran énfasis la señora de Beale, mirando más que nunca por encima de la cabeza de Maisie.
En esta postura de pronto se operó un cambio en su rostro, originado, como advirtieron los otros al siguiente instante, por la reaparición de la señora Wix en el umbral de la puerta que, al entrar pegada a los talones de Sir Claude, Maisie habÃa dejado entreabierta.