Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa Extrañamente, ahora que por fin habÃa llegado, el momento decisivo no resultó tan tremebundo. Lo que ayudó a la niña fue saber lo que querÃa. Finalmente todo aquel aprender y aprender y aprender le habÃa revelado eso; de forma que si aguardó un instante antes de contestar fue sólo por el deseo de ser amable. Su indecisión sencillamente habÃa desaparecido o cuando menos estaba desapareciendo a marchas forzadas. Por último respondió:
—¿Estás dispuesta a renunciar a él ¿Estás dispuesta?
—¡Oh, déjala en paz… déjala, déjala! —protestó con tono súbitamente suplicante Sir Claude para la señora de Beale.
Al mismo tiempo la señora Wix la increpó de otro modo:
—¿No es suficiente para usted, señora, con haberla obligado a discutir sus relaciones?
La señora de Beale dejó sin respuesta a Sir Claude, pero en cambio la sulfuraron las palabras de la señora Wix:
—¿Mis relaciones? ¿Qué sabe usted, repulsivo ser, sobre mis relaciones, y qué derecho tiene a hablar de eso? ¡Salga inmediatamente de esta habitación, vieja repelente!