Lo que Maisie sabía
Lo que Maisie sabía Tras las últimas manifestaciones de la señorita Overmore, la señora Wix se dirigió exclusivamente a la niña, y, sacando del bolsillo de su viejo abrigo deslustrado un pequeño envoltorio plano, extrajo su contenido y planteó la pregunta de si ése no parecía acaso un caballero que fuera a ser majo con todos… especialmente con una persona que a su vez seguramente iba a parecerle a él tan maja. La señora Farange, en el expansividad de su dicha recién hallada, había adjuntado una fotografía «de estudio» de Sir Claude, y Maisie quedó sumida en admiración al contemplar el hermoso rostro, los rasgos proporcionados, los ojos bondadosos, el aspecto afable, la elegancia y la pulcritud generales de su futuro padrastro… si bien sintiéndose un poco extrañada al imaginarse a sí misma ahora con dos padres al mismo tiempo. Sus investigaciones hasta la fecha la habían hecho concluir que para tener un segundo progenitor del mismo sexo hacía falta por lo común perder previamente al primero.
—¿Verdad que es simpático? —preguntó la señora Wix, que claramente, bajo el poderoso influjo de su encantador retrato, había determinado que Sir Claude le ofrecía garantías en lo concerniente a lo futuro—. ¡Te darás cuenta, supongo —agregó con suma vehemencia—, de que él es un perfecto caballero!