Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —¡Bien puede usted mirar al caballero en esa fotografÃa, señorita —replicó—, pues se me hace que usted nunca tendrá ocasión de contemplarlo de otra manera! Puedes quedarte con el precioso retrato, no faltarÃa más, tesoro mÃo —prosiguió—; seguro que muy gustosamente el propio Sir Claude me dará otro, y con una atenta dedicatoria. —El patético temblor de aquella audaz jactancia no se le escapó a Maisie, que se arrojó al cuello de la señora Wix con tanto agradecimiento que, al final de su abrazo, con cuya manifiesta ternura ella sintió que compensaba el sacrificio que le habÃa impuesto, la acompañante de ambas ya habÃa tenido tiempo para apoderarse rápidamente de Sir Claude y para, sea tras haberle echado un vistazo o no, ponerlo competentemente en un sitio fuera del alcance de la vista. Liberada de los brazos de la niña, la señora Wix miró en su derredor buscando el retrato; luego, con una intensa mirada muda se enfrentó a la señorita Overmore; y por último, dirigiendo de nuevo su mirada hacia la niña, exhibió la más taimada de las sonrisas—: Bien, no tiene importancia, Maisie, porque hay otra cosa sobre la que me ha escrito tu mamá. Me ha confirmado. —Incluso después de su sincero abrazo, Maisie se sintió un poco traidora cuando hubo de dedicarle una mirada a la señorita Overmore pidiéndole venia para entender esta última frase. Pero la señora Wix no le dejó dudas sobre su significado—: Me ha contratado para que me quede definitivamente… con vistas a su regreso y al tuyo. Entonces podrás juzgar por ti misma.