Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —Pareces tan exageradamente ansiosa por marcharte —le dijo a la niña— que al menos confÃo en que tengas clara cuál es la relación de Sir Claude contigo. A él no parece ocurrÃrsele brindarte las necesarias explicaciones.
Algo confundida, rápidamente Maisie se encaró con su nuevo amigo:
—Caramba, por supuesto se trata de que estás casado con ella, ¿verdad?
Su anhelante énfasis los hizo descacharrarse, como ella ya habÃa aprendido a denominar aquello: ése era el eco que ella suscitaba infaliblemente y a estas alturas casi resignadamente; además, la risa de Sir Claude fue parte indiferenciable del deleite de que él se encontrara allÃ:
—Llevamos, mi querida niña, tres meses casados, y mi interés por ti es consecuencia, ¿sabes?, del gran cariño que le profeso a tu madre. Al acudir aquÃ, naturalmente obro en representación de ella.
—SÃ, lo sé —dijo Maisie con toda la franqueza de sus conocimientos—. Ella no puede venir en persona… salvo si no rebasa la lÃnea de la puerta. —Y agregó, tras meditarlo nuevamente—: ¿Es que ahora ya ni siquiera la dejan llegar hasta ahÃ?
—¡Ahà queda eso! —exclamó la señora de Beale dirigiéndose a Sir Claude. Se expresó como si aquella interrogante fuera disparatada.