Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —Ni tan siquiera oÃr hablar de ellos; asà de sencillo. Pero no puede evitar tener la hija que ya tiene. —Y con estas palabras la mirada de Sir Claude se posó sobre la niña de un modo que, por lo que le semejó a ésta, pretendÃa borrar la actitud de su madre a base de la amabilidad de la suya propia—. Hará cuanto pueda por ella, como se hará usted cargo. Aunque no sea más que por el qué dirán, como estará usted al corriente. Servidor desea que su esposa cumpla con sus obligaciones respecto de su hija.
—¡Oh, estoy familiarizada con ese sentimiento! —exclamó la señora de Beale con una seguridad que obviamente causó impresión en su interlocutor.
—Bien, pues si usted consigue que él cumpla con su deber (y seguramente las ha debido de pasar usted bastante moradas), ¿por qué no habrÃa de conseguir yo otro tanto con Ida? Lo que una persona puede hacer, también puede hacerlo otra, ya me entiende. Quiero llegar hasta el final en esta dirección.
La señora de Beale, durante unos instantes, manteniendo su mirada fija en él mientras él se apoyaba contra el manto de la chimenea, pareció reflexionar sobre aquello.