Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —¿Qué sabe usted acerca de mi clase? —preguntó Sir Claude riéndose—. Sea la que fuere, estoy cierto de que las apariencias la engañan a usted. La verdad sobre mà consiste sencillamente en que soy el más incomprendido de… ¿cómo se los llama?… de los «hombres hogareños». SÃ, soy un hombre hogareño; ¡palabra de honor que lo soy!
—¡En ese caso, ¿por qué diantres —exclamó la señora de Beale— no se ha casado con una mujer hogareña?!
Sir Claude la miró intensamente:
—Usted no desconoce cómo se casan las personas, creo. Además, no hay mujeres hogareñas; ¡que me cuelguen si las hay! Ninguna desea tener hijos; ¡que me cuelguen si lo desean!
Su informe acerca de este punto era sumamente interesante, y Maisie, como si resultara de mal presagio para ella, contempló aquel cuadro con cierta consternación. Al propio tiempo sintió, reflejado en los brazos que la ceñÃan, un titubeo en su protectora:
—¡Sale usted con cada cosa! Pero ¿con eso quiere decir que milady realmente no desea tener ninguno… de veras?